Una investigación científica demostró que un ganchillo y un ovillo de hilo pueden convertirse en herramientas para comprender una de las estructuras más complejas de las matemáticas
«El crochet es solo una artesanía.» Esa frase la hemos escuchado muchas veces. Pero ¿qué pasaría si te dijera que un grupo de matemáticos utilizó crochet para estudiar un problema que ni siquiera las computadoras lograban mostrar con claridad?
Parece increíble, pero es cierto.
A principios de este siglo, dos investigadores decidieron representar mediante crochet una compleja estructura matemática conocida como la variedad de Lorenz, relacionada con la teoría del caos. El resultado no solo sorprendió a la comunidad científica, sino que abrió una nueva forma de visualizar conceptos abstractos a través del tejido. Lee el paper completo acá
Del laboratorio… al ganchillo
Las matemáticas suelen expresarse con ecuaciones, gráficos y modelos computacionales. Sin embargo, algunas estructuras son tan complejas que resulta muy difícil comprenderlas solo observándolas en una pantalla.
La variedad de Lorenz es una de ellas.
Sus curvas, pliegues y superficies describen el comportamiento de sistemas caóticos, como el clima, el movimiento de fluidos o ciertos fenómenos naturales donde pequeñas variaciones pueden producir grandes cambios.
Los investigadores descubrieron que el crochet ofrecía una solución inesperada.
Cada punto tejido representa una pequeña parte de la superficie matemática. Al unir miles de puntos con aumentos y disminuciones cuidadosamente calculados, lograron construir un modelo físico que podía observarse, girarse y tocarse.
De pronto, aquello que antes existía únicamente como una abstracción matemática podía sostenerse entre las manos.
«El crochet permitió convertir una idea matemática en un objeto real.»
Cuando las manos también piensan
Quienes tejemos sabemos que muchas veces comprendemos una forma mientras la construimos.
No es casualidad.
Cada aumento modifica la curvatura.
Cada disminución cambia la dirección del tejido.
Cada vuelta altera la geometría completa de la pieza.
Sin darnos cuenta, trabajamos constantemente con conceptos de geometría, proporción y espacio.
Los matemáticos descubrieron exactamente eso: el crochet no solo sirve para fabricar objetos; también puede ayudar a comprenderlos.
¿Sabías que…?
Desde finales de la década de 1990, matemáticos como Daina Taimiņa han utilizado modelos tejidos
a crochet para enseñar y explorar conceptos de geometría hiperbólica. Sus trabajos se han empleado en
talleres, conferencias universitarias, museos e instituciones como el Smithsonian, demostrando que un
ganchillo también puede ser una poderosa herramienta para visualizar las matemáticas.
Mucho más que creatividad
Durante siglos, el crochet fue considerado únicamente un trabajo artesanal.
Hoy sabemos que también puede ser una herramienta educativa.
Numerosos proyectos han demostrado que tejer ayuda a comprender conceptos de geometría, simetría, curvaturas y estructuras tridimensionales.
Lo que para una persona es simplemente una manta o un chal, para un matemático puede convertirse en un modelo físico extraordinariamente preciso.
Cuando el arte y la ciencia dejan de estar separados
Existe la idea de que la ciencia pertenece al mundo de la lógica mientras el arte pertenece al de la creatividad.
Historias como esta demuestran exactamente lo contrario.
El crochet exige planificación, precisión y comprensión espacial.
Las matemáticas necesitan imaginación para representar aquello que no puede verse.
Ambos mundos se encuentran en un mismo punto: la capacidad humana para crear.
En pocas palabras
✔️ El crochet puede representar superficies matemáticas complejas.
✔️ Un modelo tejido puede facilitar la comprensión de estructuras difíciles de visualizar.
✔️ Arte y ciencia no son disciplinas opuestas; pueden complementarse de maneras sorprendentes.
Una historia que recién comienza…
Confieso que, al descubrir esta investigación, sentí que conectaba dos partes muy importantes de mi vida.
Además de crochetera soy ingeniera industrial. Siempre disfruté comprender cómo funcionan las estructuras, los procesos y la lógica detrás de las cosas. Con el tiempo, encontré en el crochet otra forma de construir, crear y resolver problemas, esta vez con un ganchillo en la mano.
Por eso, cuando leí que unos matemáticos habían tejido una de las estructuras más complejas de la teoría del caos, supe que quería intentarlo.
He decidido emprender el desafío de estudiar el artículo científico original y recrear esa pieza paso a paso.
Será un viaje donde se encontrarán la ingeniería, las matemáticas y el arte del crochet.
Y, por supuesto, compartiré el proceso y los resultados en una próxima entrega de Cuchicheo Digital.
